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¿Debo renunciar a un mal jefe? 

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 Hoy me gustaría poder compartirles mi experiencia respecto a este punto del que constantemente hay preguntas, pero en el que se viene manejando cada vez más la tésis de que “los empleados no renuncian a las empresas sino a los jefes”.
Para abordar este tema me parece relevante destacar que es cierto que este es uno de los principales motivadores del cambio laboral últimamente. En un pequeño estudio particular del tema he podido comprobar que el 22% de candidatos en una muestra de 150 profesionales en búsqueda activa, está motivado a cambiar por su actual jefe.


Claro, es importante mencionar que hay otros motivadores al cambio entre los cuales se destacan: una mejor posición, un plan de carrera, una mejora salarial o aprendizaje. Pero es casi 1 de cada 4 el que no tiene otra razón que su jefe. Diría que demasiado.
Antes de tomar una decisión de renunciar por que uno no está satisfecho con su jefe, hay varios puntos que uno debería considerar.

El primero de ellos es tener claro ¿dónde se quiere llegar en un mediano plazo? Muchas veces es una pregunta que pareciera ser trillada o imposible de resolver, sin embargo, puedo afirmar que los profesionales que más claridad tienen respecto a este punto, más probabilidades tienen de alcanzar sus metas. Se trata de una premisa que está directamente relacionada con el motivo de este artículo, ya que si tengo muy claro cuál es mi destino, un mal jefe podría solo ser un pequeño obstáculo a sortear para llegar a cumplir con mis objetivos.


Lo más importante para poder responder esta pregunta es sincerarse con uno mismo. Muchas veces uno confunde sus motivaciones con los mandatos sociales o familiares. Y lo que hay que tener muy claro es que la receta de éxito que funcionó hasta el día de hoy no nos garantiza el éxito hacia el futuro. A medida que uno crece en sus responsabilidades o realiza cambios profesionales tendrá que estar dispuesto a cambiar parte de como viene haciendo las cosas.


Lo más importante de esto, es que si uno no hace el ejercicio de pensar sobre este tema, nunca lo va a descubrir y al final del día podría estar tomando decisiones basado en señales que no son las adecuadas.
Un segundo punto relevante para analizar en torno a este tema es que hay que preguntarse concretamente ¿Qué es lo que le disgusta de su actual jefe, que le está generando una desmotivación?


Dado que nada garantiza que el cambio de empleo solucione 100% su falta de satisfacción, usted debe tener muy claro cuáles son los factores que no le gustan y de una vez analizar si los mismos son imposibles de cambiar.
Los headhunters luego de un proceso de selección hacemos un seguimiento tanto con nuestros clientes como con los candidatos que han encontrado su nuevo trabajo. Se sorprenderían de ver la cantidad de veces que la diferencia con un jefe puede solucionarse con una conversación honesta y frontal.


Otro punto que no es menos importante: siempre es mejor buscar trabajo con trabajo que sin trabajo. Entonces en la medida que sea posible siempre es recomendable antes de renunciar comenzar una búsqueda activa de empleo.
Esto tiene una sola justificación, cuando no tienes trabajo la ansiedad y muchas veces la necesidad puede jugar una mala pasada en las entrevistas, no permitiendo mostrar realmente cuánto se puede dar.


Un cuarto punto que también hay que pensar es qué tanto le gusta la compañía para la que está trabajando. Las compañías que tienen muy claro cuál es su visión, misión y valores, van más allá de los jefes.


Se podría pensar que estos últimos términos son solo conceptos que se estudian en la universidad, pero me parece importante contarles que con el paso del tiempo me he dado cuenta que hay empresas que trabajan muy seriamente estos temas. Son las empresas que trascienden a un jefe.
En este tipo de compañías la cultura organizacional no depende de las personas y tiene su propia identidad. Creo que aquellos profesionales que han tenido o tienen alguna dificultad con sus jefes deberían enfocarse en compañías con una cultura organizacional muy sólida y que encaje con su personalidad.


Adicionalmente, considero que un trabajo puede transformar la vida de una persona, y por esto debemos enfocarnos en que dicha transformación nos desarrolle positivamente en función de nuestras metas. Por lo que si una vez analizada bien la situación y de haber realizado un sincero análisis autocrítico, usted sigue pensando que la mejor decisión es renunciar por que no tiene un buen jefe, no encuentro argumentos para decirle que no lo haga.


Finalmente, desde el punto de vista del entrevistador no veo que haya algún problema en renunciar a un trabajo por un mal jefe. Lo que sí es muy importante es poder argumentar esto muy bien para explicar el cambio, para que el mismo no se transforme en un motivo por el cual lo puedan descartar en un proceso de selección. 

Por: Axel Dono 

Manager Director 

Hays Colombia