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La importancia de trabajar y tener un hobby

Siempre he sido una persona muy activa. De pequeña fui bailarina de ballet, porrista y tenista. Después me dediqué al gimnasio y a buscar actividades que me permitieran salir de la rutina, compartir con personas apasionadas por el ejercicio y hacer algo diferente a lo que ya conocía.

Terminando mis estudios universitarios empecé a viajar constantemente y era difícil tener una rutina de ejercicio, pero igual sentía la necesidad de hacerlo. Entonces vi que lo más fácil era ponerme un par de tennis, escuchar música y salir a correr. Poco a poco me fui encariñando con esa rutina y cada día quería correr más, hasta que logré recorrer 33 km alrededor de la isla de San Andrés.

Hace un año y medio decidí unirme a un equipo de corredores, con quienes he podido compartir, entrenar y motivarnos mutuamente. Nunca pensé a dónde me llevaría esto; no había considerado correr una carrera de 10Km o una media maratón y mucho menos una maratón, pero una vez empecé a correr con ellos, la disciplina, pasión y entrega me llevaron a inscribirme en la media maratón de Bogotá.  Aunque fue difícil, quería más, así que me inscribí después a las medias maratones de Medellín y Miami.

Un día y sin pensarlo, motivada por varios de mis compañeros con los que había entrenado para la carrera en Miami, decidí inscribirme al sorteo de la maratón de Chicago, y quedé seleccionada para participar.

El entrenamiento para esa carrera fue muy fuerte física y mentalmente. Se convirtió en una lucha contra el cansancio, los días de dolor; tenía que madrugar para lograr cumplir con el entrenamiento y llegar a tiempo a la oficina pero con el objetivo de no abandonar siempre en la mente.

Llegó el día y el 9 de octubre del 2016 me gradué como maratonista en Chicago. Durante 42 km experimenté toda clase de sentimientos y sensaciones: emoción, ansiedad, angustia, dolor, y al final, cuando crucé la meta, no podía dejar de llorar de la felicidad… lo había logrado! Entendí que correr me permite encontrarme conmigo misma, dejar mis miedos, las  tristezas, el estrés y sobre todo saber disfrutar de un resultado.

Cuando corres todos los días son completamente diferentes. Hay momentos en los que te sientes fuerte y capaz; otros en los que tu cuerpo está cansado. A veces te preguntas “¿por qué no me quedé durmiendo?”.  Al final quedas en medio de una competencia contigo mismo porque tu ansiedad, tus dudas, emociones y sobre todo la mente, te ponen a prueba.

Todo esto me ha enseñado que lo que me apasiona (para mí ha sido correr, pero para otra persona puede una actividad diferente) es eso que me complementa como persona y como profesional, que me obliga a  ser persistente y comprometido, a confiar en mí, a afrontar las situaciones de manera diferente, a trazar metas, a no abandonar y a entender que muchas de nuestras barreras son mentales.